Kangaeru.

22 ene. 2010

Lo siento, hoy no voy a insultar a nadie ni a cabrearme. Tampoco voy a echarle flores a Dir en Grey, ni al Uroboros, ni voy a reirme de Green Day. Tampoco voy a repetir que la segunda temporada de Haruhi sea una mierda. Tampoco voy a comentar los aislados y sorprendentes hechos de que no me gusten el Touhou 9 ni la Devil Digital Saga.
Los pocos valientes que, aún tras esto, sigan interesados, que sigan leyendo. Para los que no, que sepan que Dir en Grey es la polla, que Uroboros es el mejor disco de toda la historia, que Green Day está jodídamente sobrevalorado y no es punk, que la segunda temporada de Haruhi es una basura colosal, menos los últimos dos o tres capítulos, que el Touhou 9 me decepcionó en su día, y que la Devil Digital Saga, de Shin Megami Tensei, me resulta aburridísima.

Ahora os presentaré a un viejo rockero.


Sam Dunn

El hombretón que podemos ver a la izquierda de la fotografía es Samuel Dunn, antropólogo y antiguo bajista de un grupo de trhash/death metal llamado Burn to Black. Es un grupo practicamente desconocido, y no creo que tengan realmente un "disco" siquiera en el mercado.
No obstante, Dunn es un hombre muy conocido en la sub-cultura metalera, sobre todo en América y parte de Asia.

Los curiosos en este tipo de temas quizá ya estén oyendo los tiros. Y es que Dunn es el creador de uno de los documentales más controvertidos de los últimos años. Hablo de "Metal: A Headbanger's Journey". Y es exactamente eso, un documental sobre la cultura del heavy metal.

Dunn es fan del metal desde que tenía 12 años, y siempre se ha preguntado, como así nos cuenta en el documental, el por qué de, aún teniendo millones de seguidores por todo el mundo, el heavy metal es siempre tan perseguido, tan malafamado, tan discriminado, tan... rechazado, en definitiva. Tras acabar su carrera, se dispuso a dar la vuelta al mundo dispuesto a responder esta pregunta.
Y así, durante una hora y media de documental, nos transporta a varios lugares de todo el mundo, como son Estados Unidos, Alemania o los fríos países escandinavos. Pero primero, Dunn plantea una pregunta inicial: "¿Qué es el heavy metal, y cuál fue el primer grupo de heavy metal?", a la cual también tratará de dar respuesta a lo largo de su viaje.
Cuenta con apoyo de varios músicos y artistas de este género, y un sinfín de entrevistas con ellos, como por ejemplo Lemmy Kilmister (Mötorhead), Tommy Iomi (Black Sabath), Dee Snider (Twisted Sister), Geddy Lee (Rush), Tom Morello (Rage Against the Machine), Rob Zombie, Alice Cooper y el gran Bruce Dickinson, entre otros.

Resulta increíble la cantidad de apoyo, y el éxito que supuso este documental, ya que fue el primero en su género, en lo que espero que sea una larga lista, ya que Dunn ha sacado hace relativamente poco una película nueva, "Global Metal", en los que viaja a Brasil, Japón, China y varios países asiáticos. (Y la cual estoy deseando ver)
Además, trabaja con Iron Maiden en su producción del Flight 666, además de su nuevo documental sobre Rush.


Da igual lo que hagas, nunca serás igual de molón que Dunn.
 
Dunn afirma en sus videos, que el heavy metal siempre se ha considerado como una cultura para marginados, solitarios, gente que no encaja en la sociedad actual. Es cierto que el metal es un género muy criticado actualmente, y ya ni te cuento en los años mozos de Slayer y compañía. Pero como otros muchos géneros musicales, siempre será algo que no se podrá explicar. Dunn cierra su primer documental diciendo que: "...No hemos podido descubrir que es el heavy metal, ni por qué es tan rechazado. Pero lo que si podemos saber, es que se ha convertido en una auténtica cultura. Estoy en el Wacken Open Air, en Alemania. Y más de 70.000 metaleros no pueden equivocarse."

Cerrando ya el asunto de Dunn, no se puede negar que el metal, así como el rock, y otros géneros (menos abundantes, y en menor medida, como el punk, el ska o el hardcore), siempre ha sido una vía de escape de la formalidad de la vida.
Poco a poco, la gente se va dando cuenta de esto, y de ahí que se cree la música comercial que se anuncia una y otra vez en televisión y por la radio, programas de telebasura como son Gran Hermano, Operación Triunfo y similares, y además, esa odiosa y asquerosa idea de ser famoso y ganar una fortuna sin hacer nada a costa de la música, y de los mezmerizados millones de idiotas que abundan por todo el mundo. Me refiero a algo que sólo se suele dar en España y países latinos. Hablo del reggetón, claro.
Porque, pensadlo. Si fueseis, por ejemplo, alemanes, japoneses, australianos, rusos, yo que se... ¿que pensarías de España o de cualquier país sudamericano (Puerto Rico sobre todo) tras escuchar o ver algún videoclip de reggetón, o de (esto solo en España) ver una corrida de toros, u otras tradiciones estúpidas como los San Fermines?

Porque a mi se me revuelve el estómago.

Porque resulta terríblemente estúpido pensar que somos un país desarrollado. Porque resulta terríblemente asqueroso pensar que somos más crueles y estúpidos que muchas tribus de África que apenas saben un 0.12% de todo lo que es el mundo en sí. Resulta triste. Muy triste. España realmente es un país de mierda. Lo dejaré ahí, paso de empezar una lista INTERMINABLE de defectos que le puedo sacar al país en tan solo 6.5 segundos. 
Tampoco estoy diciendo que haya o no países mejores o peores que España. Como con todo, hay países que me gustan, y países que no me gustan, así como ciudades o lugares que quiero visitar o quemar.


De todas formas, no hay mucho donde elegir. Porque el mundo en general se está yendo a la mierda. No hablo de la telebasura española o MTVera. Ni hablo del trato dictatorial que sufren un 101% de los japoneses en sus trabajos y escuelas. Tampoco de todas las catástrofes que suceden a diario en todo el planeta. Probablemente, por muchas veces que veamos las noticias, no conozcamos ni una vigésima parte de todo lo realmente importante que ocurre en nuestro país. Ojo, país, que no mundo. 

Lo que nos hace regresar al tema del heavy metal. ¿Cómo te extrañas de que la gente busque una manera de escapar? 

Para que lo vamos a negar. Odio las tribus urbanas. Los emos de hoy en día son adolescentes deprimidos porque sus mamis no les compran el último modelito del diseñador de moda. Los pijos son asquerosos y desagradables, desde siempre. Los punks son muy intratables a no ser que portes con orgullo una cresta de multicolores que doble tu altura original. Los góticos rallan mucho la cabeza. Los hippies... bueno, son hippies, ¿todavía exixten? Los raperos se están volviendo todos unos estúpidos. Los nerds y otakus van demasiado a su bola, y los reggetoneros... son escoria, basura, un cáncer. 
Pero hay algo que nunca cambiará. El calor de un concierto de heavy metal (o rock, en general). 

No soy nada heavy, pero aún con todo he estado hombro con hombro coreando junto a death metaleros, folk metaleros, power metaleros, rockeros y metaleros españoles. 
El simple hecho de poder llorar de alegría es algo que nunca se olvida. Y esto es a lo máximo a lo que debe aspirar un grupo de rock, en conseguir llegar al corazón de sus seguidores.



La responsabilidad recae en su totalidad en el frontman, que debe saber imponerse en el escenario.


También debe saber divertirse, soltarse el pelo y disfrutar.



Transmitir sentimientos...



...y tener una sonrisa en la cara.

Y eso es algo que nunca conseguirán ni Lady GaGa, ni Tokio Hotel, ni el Canto del Loco, ni cualquier grupo de mierda de reggetón. Porque ninguno de ellos son personas. Son solo productos. ¿Acaso si Bill, la el lo que canta en Tokio Hotel, se echase de repente una novi@, las miles y miles de fans adolescentes hormonadas y sin cerebro del grupo seguirían acudiendo a sus conciertos? No.

Y es por esto por lo que todos buscamos nuestra vía de escape. Porque rechazamos esta sociedad. Porque PODEMOS, y DEBEMOS pensar. Porque somos seres humanos. Quien no lo quiera entender, nunca lo entenderá. Y quien, simplemente, le de igual este tema, jamás lo entenderá. Quien se oponga a esto, comprende perfectamente lo que pensamos, y aún así quiere negarnos, sólo para su beneficio. 
No deberían haber tantas tribus urbanas. Sólamente una, que diferencie a la gente con voz y opinión propia, del resto, los zombies del sistema. Es verdad que si intentas juntar a un punkarra Misfitero con más peso en cadenas que peso corporal con un pseudo-emo-pijo adolescente engominado con el pelo lila, las cosas acabarían fatal. Porque también las tribus urbanas tienen sus defectos. No hay tribu perfecta, pero no por ello debemos actuar como se espera que actúe un heavy, un rapero o un gótico, en el caso de que tu mismo te consideres heavy, rapero o gótico. Todos tenemos defectos, y no van a desaparecer aunque nos pongamos camisetas de Metallica.



Precisamente por esto Japón nunca conseguirá avanzar. ¿Te sorprende? ¿De verdad crees que en Japón todos tienen el pelo rosa o verde, que la gente va cosplayada de cualquier personaje de anime al colegio, o que hay mechas gigantes trabajando como transporte público? Porque no. Claro que no. La realidad en Japón es muchísimo, muchísimo más dura de lo que nos podamos imaginar siquiera.
Está claro de que asociamos constantemente cosas como el manga, el anime, y el visual kei con Japón instintivamente, no hay duda. Pero, ¿no estamos dándonos demasiado al exoticismo en nuestras mentes? Esto me hace volver a lo de antes. España es un país que no me gusta. Si tuvieras cerebro, pensarías lo mismo. Pero insisto, jamás me oirás decir de querer vivir en Japón. 
No me malinterpretes. Bien es sabido que mis lugares predilectos para ir de viaje serían China, Alemania, Japón... quizá Rusia. La cultura japonesa es mi favorita, y no se limita a una simple "aficción" que surgió tras ver dos episodios de Naruto, no


Un fenómeno realmente interesante, digno de estudio, y muy infravalorado de estos últimos años, es el espectacular aumento de hikikomoris de este país. Si bien la sakura, o la lycoris radiata son las flores típicas de Japón, el hikikomori es el típico enfermo mental de Japón.
Sería correcto afirmar que quizás no sea más que una agorafobia muy, pero muy extrema, pero la realidad es muy distinta. Es la negación de todo. Niegas tus amigos, niegas a tu familia, niegas tu futuro, niegas tu vida. Te niegas a ti mismo. 
Todos nos odiamos a nosotros mismos alguna vez que nos hayamos sentido deprimidos. En serio, es lo normal. Os lo dice alguien con mutismo, pero aún así espero sonar medio convincente.


La vida en Japón es realmente muy dura. Los turistas son tratados con el máximo respeto que os podais imaginar, pero ya os mirarán mal por querer vivir ahí. El trato que recibireis probablemente sea como a los negros en España. (Lo cual me hace querer abrir un extenso debate sobre el racismo, pero me morderé la lengua y no lo haré, pero aprovecho para añadir que España es un país ASQUEROSAMENTE RACISTA, y que podría arder mil y una veces si por mi fuera.)
Volviendo con mis queridos nipones, lo cierto es que la competencia por un simple puesto de trabajo es realmente enorme. Sin contar con la de putadas que sufren ya en el colegio o instituto, y debido a la fuerte presión por parte del gobierno y de los padres por encontrar trabajo, no es raro que se muchos se vuelvan hikikomoris.
Además, Japón es bastante machista. Y en cuanto a sus gustos sexuales en general, prefiero callarme. (Sí, os lo dice alguien que afirma que el porno es una mierda sexista y que el hentai es la solución perfecta.)
En todos lados hay gente rara. Pero la rareza de esa gente se logra definir por la presión a la que son sometidos, y verdaderamente hay veces que es extrema. En España no logra haber demasiada, además de que la gente es tan simple y estúpida, es criada con mitos, tradiciones primitivas y GILIMAMADAS VARIAS, y claro, de adolescentes y/o adultos son como son. Patéticos.
Igualmente, los japoneses buscan su vía de escape. La estética del visual-kei es un gran ejemplo, a pesar de que no me agrada en exceso.

A pesar de todo, los japoneses siempre son y serán los primeros en sectores como la tecnología. Porque se matan a estudiar y a trabajar, sin ningún descanso. Y es la verdad.
Vamos a ver, pregunta personal. ¿Tienes entre 12 y 15 años? ¿Quieres vivir en Japón? Pues que sepas que tienen que ir al colegio los sábados. ¿A que ya no quieres ir? La gente como tu es muy aburrida, además de terriblemente fácil de predecir. Sigue viendo el 41.891.986.016.896.981.351.624 capítulo de Bleach y cierra esta página.


Por eso, quiero hacer hincapié en esto. El heavy metal es una vía de escape factible, y que está dispuesta a abrirle las puertas a cualquier tipo que sepa apreciar la buena música, otros géneros como el rock, el punk y el reggae, incluso, que sabe divertirse sin tener que tirarle piedras a ningún perro que pase por la calle. Como con cualquier otra cosa, siempre hay gente de todo, claro. Pero en general, mis experiencias con los heavys y rockeros han sido muy satisfactorias y realmente geniales.
También me lo he pasado en grande simplemente curioseando y estudiando cualquier gilipollez relacionada con Japón, que no con el manga. Esto es algo con lo que cualquier otaku o akiba kei, o como coño quieras llamarte, debería saber hacer.

Y he aquí el punto alternativo de inflexión del tema.

Está claro que cada día pueden aparecer más tribus urbanas. (¿Más? Sí.) Ultimamente, me he relacionado mucho con otros seguidores de anime, manga, de Japón en general, o simples frikis curiosos por cualquier cosa. Esto es algo que siempre he pensado desde el primer día, y no es mentira.
Creí que el heavy metal y el anime iban pegados con cola.

En serio. Es imposible negarlo. La nueva generación de heavys de estos últimos años es practicamente al 100% seguidora de algún anime, ya sea Death Note, como Haruhi, como algún clásico de Gundam o Macross. Me resulta verdaderamente interesante esta especie de actitud. Nadie se imagina a un tipejo con pulseras de pinchos y camiseta con grupos de black metal extremo lloriqueando cuando Kamina muere en Gurren Laggan.
Y es ahí donde la gente se equivoca. Los heavys suelen ser más amistosos, más sensibles, y mucho más fraternos de lo que parecen. Me llevo mucho mejor con los ya bastante creciditos amigos medio metaleros de mi padre que con mi antigua clase de instituto con la que pasé los peores 13 años de mi vida. (Sí, algún día me gustaría hablar del cambio de mi bachiller, y tal, por cierto.)
Este prototipo de metalero frikazo es fascinante. Sobre todo imaginar la simple posibilidad de, tras oir un brutal tema de Napalm Death, uno de los precursores del grindcore, puedan emocionarse al oir el opening de Lucky Star o Code Geass. Y es la verdad. En el pasado I Salón del Manga en Murcia, ví un montón de heavys y metaleros. O simplemente gente que iba con camisetas de los Ramones o Slipknot. Además de un montonazo de Mikus, tanto femeninas como masculinas, por cierto.


Me refiero a Miku Hatsune, por si alguien no se ha coscado.

Y aquí el punto al que poco a poco hemos llegado. Realmente Japón necesita despertar de esa dictadura personal que se auto-imponen. De ahí que aparezca el anime, todo el rollo del visual-kei, cosas por ese estilo. También cabe nombrar el bastante subestimado pero sin embargo famoso programa Vocaloid.
¿Qué es si no? Otro alarde de superioridad imaginativa y tecnológica de los nipones. Todos nosotros conocemos Vocaloid. Un 102% de los que conocen Vocaloid conoce a Miku. Esto es cierto. No todos tenemos las ganas, ni el talento, ni el esfuerzo necesario como para componer, tocar o cantar algo de esa magia a la que comunmente, tras violarla con el reguetón y mierda comercial, (que no música pop) llamamos música.
Pero, ¿verdaderamente Vocaloid se reduce tan solo a un programa con el que crear tus canciones de anime, de j-pop o techno-trance de ese raro? No. Vocaloid no se reduce a eso, sin embargo, en cierto modo, al presentar una chica de corte manga, tan bella y con una voz magistral (sintetizada en base a una cantante llamada Fujita Saki), como es Miku Hatsune, realmente puede limitarnos a intentar crear un Hare Hare Yukai.

Hoy (simbólicamente, en realidad hace ya un tiempecillo), un japonés ha conseguido encontrar su vía de escape. Y es algo que me alegra saber. Me explico.
Normalmente, los productores del programa Vocaloid suelen sacar a veces un disco con algunas canciones como ejemplos de lo que puede lograr Miku. Claro que, los que compran y usan el programa, empezarán a distribuir sus "creaciones" por internet. No todo es bueno, no todo es perfecto. Hay gente para todo.
No obstante, una luz negra ha conseguido brillar. Un genio nipón, aún anónimo, ha conseguido fusionar la voz de Miku Hatsune, con el heavy metal más extremo, thrash metal, death metal, algún ritmo de hardcore punk y unas cuantas baladas, y crear un discazo no-oficial, que no es más que una floritura, un sensacional alarde de originalidad, que me hace pensar que nunca habrá nada que deje de sorprenderme cada vez más.
El disco en cuestión se llama "Hope", y según creo es francamente imposible de encontrar si no sabes donde.

Un ejemplo de la maestra y chocante mezcla. Algunas canciones incluyen solos, además de otros instrumentos como guitarras acústicas, sintetizadores, teclados varios.




Hope - Miku Hatsune (2009)
Género: J-Pop / Gothic Metal / Heavy Metal / Death Metal 

1- Be my Sacrifice
2- Sky Burial
3- Puppet
4- My Fuckin' Desire for you
5- Hope
6- At the end of the World
7- Poetaster and Singing Dolls
8- Detestable Person
9- God Slaying Machine
10- Rain of Lamentation
11- Mezameru
12- Emotion and Reason
13- Konmei no Mori
14- Yuuoumaishin nan dakara
15- Higo Sai
16- Kokoro Color
17- Broken Steps
18- Re-Rise




Definitivamente, me gustaría pensar que estamos entrando en una nueva época. Una nueva visión del mundo. Se que no es así, por culpa de muchas personas. Pero aún así, espero que Miku sea recordada en un futuro. Porque se ha convertido en todo un icono mundial.

También os recordaré, que todos debemos de buscar nuestra vía de escape. Y puede que esta esté más cerca de lo que te imaginas.
Aprovecho para agradecer al mundillo del heavy metal, a pesar de no contarme entre sus filas, ha sabido acogerme y hacer que pase varios de los mejores momentos de mi triste vida. También a otros géneros y formas de ver la vida, como el ska o el folk, y ¿por qué no? el j-pop o j-rock, géneros que han sabido dar la nota de color a los momentos más melancólicos o alegres de un montón de personas con mentalidad propia en todo el mundo.


World is Mine

3 parida(s):

LAR dijo...

Lo unico que puedo decir es que sos un clon mio, pero que vive en España. Creeme que pienso exactamente igual, con la excepcion que no soy de España, sino de Uruguay.

PD: Siendo sudamericano no puedo evitar remarcar que Puerto Rico no es de Sudamerica, es de America Central

Méndez dijo...

No sabes cuanto me alegro de oir eso. Que alguien se identifique contigo es la prueba de que no estás loco.

L6944 dijo...

Excelente articulo, buscare lo documentales y escuchare ese disco, además yo también pensaba eso sobre Japón y de que era lo mejor y demás burradas, aunque su cultura es genial y también me gustaría visitar otros países y no tengo mucho más que decir, adiós

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