Odio cuando mi madre juega a Spyro.

26 abr. 2011

Por ahí dicen que los videojuegos son una mala influencia. Hombre, mentira no es, mírenme, soy un desiquilibrado mental, escucho música clásica, leo libros y tal.

Los primeros recuerdos serios y nítidos que tengo relacionados con los videojuegos se pueden resumir en una Game Boy ajada ya de por sí y el cartucho del Pokémon Rojo. O el Azul. Los dos. Creo. Aunque como curiosidad, el primer juego de Game Boy que llegué a tener fue el Pocket Bomberman.

No obstante, hay algo de aquella época de primerizos por la que pasamos hace cuánto, ¿diez años? que creo que estoy en la obligación de destacar. Y es curioso que, en tiempos en los que los juegos multijugador dominan ampliamente todo el terreno comercial, éstos, más que unir a las personas, causen un efecto más bien contrario. Lo confieso. Vengo de una generación en la que nos parábamos a ver como otra persona jugaba a un videojuego. Con eso ya estábamos más que entretenidos. Y encima, tu amigo era un ser humano racional y fiel a sus principios y hasta te dejaba jugar "hasta que te matasen". Normalmente los juegos eran para un solo jugador. Por lo menos, casi todos los que yo tenía.

Porque, igual era por aquel espíritu rebelde al que cantaba Kurt Cobain, pero eso de que un juego fuese para un solo jugador, yo al menos, no acababa de procesarlo del todo. Esta es la curiosidad de hoy. Porque yo recuerdo perfectamente haber pasado tardes enteras con mi familia al completo jugando a la PSX.

Sí, como lo oyen.

PSX, uniendo familias desde 1995. 

Efectívamente, esto era algo totalmente normal para mi. Eso incluye, no solo ya a mi hermano, sino a mi señor padre y a mi señora madre. Llegar a casa y encontrarme a mi padre jugando al Medievil, era totalmente normal. Así he acabado.

La cuestión es que recuerdo dos juegos a los que principalmente jugábamos. Cierto que habían sacado ya juegos como el Tekken o cualquier videochorrada de deportes, pero siempre hubo dos juegos, o más bien sagas, a las que la familia Méndez se mantuvo fiel: Crash Bandicoot y Spyro. Nunca le he cogido mucho cariño a Crash. Pero bueno. Eran videojuegos para un solo jugador pero seguíamos aquella ley no escrita de "una vida cada uno". Y nos lo pasábamos bien. Creo.

En fin, desconecto ya el modo nostalgia. Hay algo que he de decir. No es por parecer un grosero, pero tengo que decirlo.

Cuando jugaba mi madre, con todo el respeto que tengo, he de decir que acababa de los nervios. ¿Por qué? Muy sencillo.

PORQUE SE PARABA A RECOGER CADA PUTA MANZANA, CADA PUTA MONEDA, CADA PUTA JOYA Y CADA JODIDO ITEM QUE APARECIESE EN PANTALLA. 

Me molestaba entonces y me molesta ahora.

Puedo entender que recoger dichos objetos sea parte del encanto del juego. Es más, en Spyro, sin ir más lejos, había veces que tenías que pagar un determinado número de joyas para poder continuar.

Una cosa es ser precavido. Otra muy distinta es tener un puto síndrome de Diógenes digital.

Puede que en ciertos juegos, cuantos más determinados objetos de un tipo recogías, obtenías más o menos puntuación. Y yo pregunto, ¿qué más da? Si lo único que interesaba, y más por aquel entonces, era pasar de pantalla.

6 parida(s):

Blue Striker dijo...

Considérate afortunado, mi padre no me dejaba jugar al Resident Evil 3 hasta que me pasara el 1 y el 2.

:Pablo dijo...

Es curioso que digas eso, porque hace unos meses me pasé el Spyro 2 al 100% como reto personal hacia el juego que tanto me dio por culo de pequeño. Y puedo asegurarte que aunque parecía un esfuerzo titánico en principio, apenas tuve que rebuscar.

Ciprusm dijo...

Mi madre jugaba al Alex Kid, de la Sega Master System...Llegaba a puntos con los que yo solo podia soñar...

Ahora le da al tetris, pero claro, como juega una vez cada trimestre, es un suplicio verla jugar...esas piezas moviendose a la velocidad del desarrollo de una lechuga...

Méndez dijo...

Mi madre se ha pasado el Dr. Mario. Varias veces. TRUE.

Mr. Angelu dijo...

En éstos momentos me alegro de que los míos no hayan jugado nunca, y por lo tanto no tengan ni idea ni interés en jugar...

Higutard inside dijo...

Mi madre era y es experta en el Dr. Mario y en el grandísimo Super Mario Bros. 3. ¡Descubrió ella solita la flauta del mundo 2!

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