Crítica: Watashitachi no Shiawase na Jikan.

25 may. 2011

Alerta de spoilers por doquier.


Hace tiempo que quería poder leer algo de Sumomo Yumeka, la autora de el manga que hoy recibe mi atención. Desde un primer momento ya me gustó mucho su estilo de dibujo, y descubrí que además trabajó con el señor Makoto Shinkai en el manga de Voices of a Distant Star. Más tarde, un lector me lo recomendó, y qué menos que dejarme llevar por la voluntad popular.

Yumeka emplea varios pseudónimos en sus obras, de forma que también es conocida como Mizu Sahara, Keita Sahara y Sasshi, así que es difícil seguirle la pista u obtener información concreta de ella. Entre esto, y que Watashitachi tan solo tiene ocho capítulos, me temo que la crítica no va a ser lo extensa que me gustaría que fuera. Así que prácticamente voy a resumir la historia completa. Sigue leyendo bajo tu propia responsabilidad.

Watashitachi no Shiawase na Jikan nos cuenta la historia sobre dos protagonistas principales. Por un lado tenemos a Juri Mutou, una casi treintañera que trabaja como profesora en un colegio. Juri ha intentado suicidarse tres veces hasta la fecha, por lo que ha sido ingresada varias veces en un centro psiquiátrico. Por el otro, tenemos a Yuu, un preso condenado a muerte por el asesinato de tres personas.

¿Cómo se conocen Juri y Yuu? Resulta que la tía de Juri, Mónica, es una monja que dedica parte de su tiempo a visitar a los presos condenados a muerte. Yuu es uno de ellos. La tía Mónica le pide a Juri que la acompañe en una de sus visitas a la prisión. Juri se niega, pero finalmente accede. Y así es como se produce el primer contacto entre ambos.


En un principio, Yuu no quiere ni ver a la tía Mónica, pues en el pasado, contempló como unas monjas le negaban la ayuda a un vagabundo de lamentable aspecto. Desde aquello, odia al Clero. Yuu casi llega a agredir a la pobre tía Mónica. Juri le reprocha su comportamiento, defendiendo a la tía Mónica, que sigue conmocionada.

A partir de aquí, Juri acude todos los jueves a las diez en punto para visitar a Yuu en lugar de su tía Mónica. En dichas visitas se van sucediendo varios flashbacks que revelan el pasado de los dos personajes. El único personaje secundario que se suma a Mónica es uno de los guardias de la prisión, Jirou Inoue, que intenta hacer que los últimos días de vida de Yuu sean más felices.

En dichos flashbacks, es increíble ver la cantidad de datos que se van revelando poco a poco. En cuanto a Yuu, también se ha intentado suicidar varias veces, llegando al punto de no poder ni cortarse el pelo porque una vez intentó suicidarse con las tijeras. Es huérfano y tenía un hermano pequeño ciego, que era blanco de burlas y maltratos en el orfanato, por lo que ambos se escapan. Un día, ambos descubren a una Juri de dieciseis años tocando el piano. De hecho, lanzó al mercado varios discos y todo, por lo que se sobreentiende que se le daba muy bien. Yuu y su hermano quedan fascinados por el sonido, y desde aquel día, Yuu se enamoró de Juri.

Por otro lado, Juri fue fruto de un embarazo no del todo deseado. Su madre era una pianista muy famosa y perdió sensibilidad en una mano al dar a luz a Juri, por lo que ésta aprendió a tocar para complacer en cierto modo a su madre. Con dieciseis años fue violada por su profesor de piano, y cuando se lo contó a su madre, esta no la creyó y pasó del tema. Juri dejó de tocar el piano y comenzó a dejar de tener ganas de vivir y a odiar a su madre. Hay una escena en la que intenta matarla, nótese el grado de odio acumulado.

En las próximas semanas a su primer encuentro, Juri acude todos los jueves sin falta a visitar a Yuu, compartiendo palabras y experiencias pasadas. Yuu, queriendo mantener ocupada su mente, decide bautizarse para conseguir un nombre cristiano, igual que Juri. Cuando lo consigue, empieza a temer por el día de su muerte, algo que nunca le había asustado, sino que deseaba que llegara.


Yuu y Juri comienzan a intercambiarse cartas, ya que no pueden esperar al jueves para poder hablar. En una de las cartas, Yuu le cuenta la forma en la que mató a las tres personas, historia que se podría resumir en un empujón involuntario a una madre y su hijo mientras Yuu se abalanzaba contra el hombre que había causado la muerte de su hermano. Juri cree su historia e intenta salvar a Yuu de la condena de muerte.

Paralelamente a todo esto, tía Mónica es ingresada en el hospital por un esguince ocasionado por uno de los familiares de una de las víctimas de Yuu al empujarla por ir a visitarlo. Mónica reconoce que visita a Yuu porque la persona que mató a su hijo en un accidente de tráfico, se sentía tan mal por lo que había hecho que se suicidó en prisión.

Mientras tanto, en el clímax final, se acerca el cumpleaños de Yuu. Yuu le pide a Juri que toque el piano para él como regalo, algo que despierta los traumas del pasado de Juri. Pero unos pocos días antes de su cumpleaños, se cumple la sentencia y Yuu es conducido a su muerte. Mientras camina por el pasillo, en una de las habitaciones ve a Juri tocando el piano. Yuu, mientras da sus últimos pasos, reza para que Juri viva su vida feliz aunque él ya no esté con ella, finalizando así la historia.


Argumentalmente, difícil es encontrar algo que se le acerque siquiera. Tratándose de un simple tomo de ocho capítulos, una historia de semejantes proporciones consigue desarrollarse satisfactoriamente. Hay que decir que la trama se alterna con diversos monólogos interiores de los personajes, algo por lo que tengo un gusto importante, admirando a Natsuki Takaya. Por otro lado, los personajes principales, Yuu y Juri tienen una personalidad y mentalidad únicas, ya que no se trata de simples suicidas. Hay una evolución muy importante en ambos, a medida que se van conociendo. Desafortunadamente, me parece que dicha evolución está algo forzada y condicionada por la corta longitud de la obra. No es algo que moleste al lector, pero bueno. Probablemente se deba a que es el primer manga que leo que consta de sólo un tomo. Se hace algo corta, sí, pero la historia está bien atada y no hay nada que reprocharle, al contrario.

Algo importante es el hecho de que el manga consigue hacernos reflexionar, el hecho de que los protagonistas no tengan nada por lo que vivir y sus vidas sean tan deprimentes hasta el punto de intentar suicidarse. Finalmente, el hecho de que cuando Yuu comienza a experimentar sentimientos que nunca antes había tenido cuando de decide su sentencia y muere, deseando que Juri viva. Hay varias formas de ver esta especie de moraleja o enseñanza.

¿Que a pesar de todo el sufrimiento, se debe seguir adelante y vivir lo mejor que se pueda, o que da igual lo mucho que te esfuerces, el mundo es oscuro y cruel y vas a acabar muerto de todas formas? Porque, piénsalo, ¿cómo han acabado las personas buenas de este mundo? Muertas.

Dejando a un lado los brotes psicóticos, Watashitachi no Shiawase na Jikan es un señor manga, profundo como él solo, con una gran trama y unos grandes personajes.

2 parida(s):

:Pablo dijo...

Parece mentira que metan todo eso en un sólo tomo. Supongo que al ser dos personajes se limita de algún modo la cantidad de trama a desarrollar, pero aun así tiene mérito.

Riz D. dijo...

Antes de leerlo me preguntaba el por qué un manga de tan sólo un tomo podía estar en segundo lugar en la lista de myanimelist por debajo solamente de Bersek -manga que estoy por empezarme a leer-. Al terminar los ocho capítulos, con mares en los ojos, quedé en trance un largo tiempo, pensando como puede ser la vida a veces, dándole un montón de significados y lecciones de vida a esta historia tan conmovedora y maravillosamente hermosa. Me gustaría que fuese adaptada -algo casi imposible pero bueh-, quedaría perfecta como película, incluso una OVA no estaría nada mal...vale, soñar no cuesta nada...

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