La máquina expendedora.

1 jun. 2012

Pues me cago en Dios.

Así, tal cual. De todas formas, entiéndame. Le estimo y pues, le cuento: Hace calor en Murcia. Como persona honrada y civilizada que soy, he de aguantar estoicamente los Rayos Solares de este Venusaur de Nivel 100 que tiene como apodo Sol. 


Hace calor en Murcia, pero no tanto como en Sevilla. Nunca verá usted a un murciano en el telediario de las tres de la tarde, en Agosto, diciendo algo como: “Acho, qué caló”. No les privemos de su orgullo, digamos que en Murcia hace un calor estándar. Hablo de Murcia capital, pues en Murcia capital me encuentro.

Y en Murcia capital me encontraba yo hoy saliendo de una presentación oral de Lengua Inglesa II. Como para ir al piso tengo que cruzarme la Universidad entera, pues tiene varias entradas, y no podía recordar si había algo que yo pudiera beber en la nevera, decidí, no con mucho acierto, detenerme en la cantina. Cogeré una lata fría de cualquier refresco excesivamente azucarado de la máquina expendedora, pensé.

Ojo. No me gustan demasiado las máquinas. Y si con ellas no puedes jugar a algo patentado bajo la firma de Atlus, menos aún. Pero las máquinas expendedoras son fáciles de usar, ¿no? ¿No? Al menos lo son en Pokémon. Metes 500 Pokédolares. Clic. Lata de Agua Fresca, Refresco, Limonada, Viagra, lo que sea. Fácil.

Me llevo la mano a la cartera. Sólo tengo un billete de cinco euros (y algo de calderilla). No sé si la máquina lo aceptará. Me digo que probablemente no. Vamos a cambiarlo. Buenas tardes, le digo al camarero, ¿podría usted cambiarme esto por monedas? Cinco de un euro, sí, me sirve, bien, gracias. Muy amable. Encaro de nuevo al prisma rectangular de poco menos de dos metros patrocinado por Coca Cola.

Hasta donde yo sé, es normal que haya una pantallita que indique cuanto le has metido a la máquina en cuestión. Introduzco con decisión una moneda de un euro. Pip. Aparece en la pantallita el euro que acabo de meter. Pulso el botón de Nestea. Pip. Cuesta un euro con veinte céntimos. Menudo robo. Bueno, da igual, venga. Tú ganas hoy. Meto otra moneda. Me la escupe, desafiante. No cae al suelo, pero poco le ha faltado.

Habrase visto semejante desfachatez. Recojo la moneda, vuelvo a meterla. Me la escupe. Sacudo mi puño en el aire, dando a entender que estoy empezando a perder la paciencia.

Pulso un botón grande, para que me devuelva el euro que le he metido. Clanc. Clanc. La máquina vuelve a escupir mi dinero, pero esta vez en forma de dos monedas de cincuenta céntimos. ¡Ah! ¡Acabáramos! Imagino que esto significa que si meto la moneda de cincuenta tras la de euro, funcionarás, ¿verdad? Bueno. Como quieras. Tengo sed. Quiero mi refresco de edulcorantes.

Vamos allá. Meto de nuevo la moneda de un euro. Pip. Aparece reflejado en la pantalla. Chachi. Meto la moneda de cincuenta. Me la escupe, de nuevo. La cojo. La vuelvo a meter. Me la vuelve a escupir. Ungh. Vuelvo a meterla una vez más. Pero nada, el resultado es el mismo. Ungh.

Pues nada. Se acabó. Paso. Paso, sí. No quiero nada. No quiero mi lata. A la mierda. Dame mi euro y me largaré. Me has vencido. Lo reconozco. Muy bien. Pulso el botón para que la máquina expendedora me devuelva mi euro. O mis dos monedas de cincuenta, lo que sea.

Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc. Clanc.

Me devolvió veinte monedas de cinco céntimos.

Pues eso. Que me cago en Dios.



6 parida(s):

peter_traicer dijo...

Se necesitaba una entrada Random y absurda como esta. Mi esperanza sobre la humanidad ha vuelto, XD

Sap dijo...

No se fie nunca de una maquina, salvo que su funcionamiento sea por gasolina y cuya finalidad sea hacer girar a gran velocidad una cadena de gran capacidad destructiva

Anónimo dijo...

Lo cierto es que no le comprendo. Las maquinas de ese tipo siempre me han funcionado muy bien. Pero bueno, igual y es mi buena suerte.

Lili dijo...

Es la rebelión de las máquinas. Ten cuidado. o.O

Young_Link dijo...

Como sólo uso habitualmente las máquinas expendedoras de mi Universidad, no sé si eso de no soltar monedas de 1€ lo hacen todas o sólo nos putean a los universitarios.
Yo en tu lugar vigilaba a tus hámsters de cerca, esto me huele a conspiración de las chungas.

Gonzalo dijo...

Yo que tengo en mi trabajo dos maquinas de esas te puedo afirmar que casi nunca devuelven las monedas de un euro o de dos euros, y tuviste suerte porque te devolvió el importe porque a mi muchas veces se me ha tragado la moneda (aunque he de decir que la empresa que la rellena siempre me las devuelve)
En cuanto a lo de que no acepta monedas es porque no las valida, esas maquinas llevan un dispositivo validador de monedas por peso y algunas monedas nunca lo deben de pasar y no las acepta, yo como tengo dos maquinas lo que hago es que las monedas que no me acepta una maquina las meto en la otra para que me devuelva monedas diferentes.

Related Posts with Thumbnails